GPS integrado a partir de 500 euros

Un navegador integrado por tan sólo 500 euros, puede parecer increíble pero los fabricantes de automóviles ya trabajan en ello.

Los vehículos en los que se esta pensando incluir estos sistemas GPS pertenecen al segmento B –Citroën C2, Fiat Grande Punto, Peugeot 207, Renault Clio, Skoda Fabia, Toyota Yaris, Volkswagen Polo…– y a la parte baja del segmento C, las versiones más económicas del Citroën C4, del Fiat Bravo, del Renault Mégane o el Volkswagen Golf, entre otros.

El razonamiento de los constructores de automóviles es simple: los sistemas de navegación se han convertido en un elemento de seguridad, ya que permiten que el conductor circule con los cinco sentidos puestos en la carretera.

De hecho, los estudios llevados a cabo por los técnicos de seguridad de Renault demuestran que cuando un automovilista rueda por una zona desconocida, dedica hasta el 90% de su atención a orientarse y sólo el 10% a la carretera y al tráfico circundante. En otras palabras, puede sufrir o provocar un accidente sin tan siquiera enterarse de ello.

Un navegador ayuda a restaurar niveles aceptables de atención. No obstante, los GPS integrados, aquellos que van embutidos en la consola del coche, tienen un precio elevado, entre 2.000 y 4.000 euros. Estos precios resultan impensables para quien pretende comprar un coche pequeño que apenas cuesta 10.000 o 12.000 euros.

Estos potenciales clientes se orientan entonces hacia los navegadores portátiles, cuyos precios arrancan en poco más de 120 euros. De hecho, un aparato de marca conocida y de gama alta –con pantalla táctil, activación por voz, Bluetooth, MP3 y gran capacidad de almacenamiento cuesta en torno a 400-600 euros.

Sin embargo, ofrecen problemas. El primero de ellos, según Antonio Lucas, coordinador de Seguridad Vial del Real Automóvil Club de España (Race), es la posibilidad de que el aparato se desprenda de su peana en caso de colisión y hiera o cause heridas mortales a algún ocupante del vehículo.

Otro inconveniente son los cables de alimentación y de recepción de datos, en aquellos navegadores provistos de sistema de información del estado del tráfico. El automovilista puede tropezar o enredarse con ellos al cambiar de marcha o pulsar algún mando de la consola, señala James Marugg, responsable de navegación embarcada para el Sur de Europa de NAVTEQ, el líder mundial de sistemas cartográficos para GPS.

Audio integrado

Por último, agrega Marugg, los navegadores portátiles no están conectados al sistema de audio del vehículo, de manera que los mensajes no son siempre audibles. Esto puede provocar problemas para llegar a destino y tensión en el conductor.

Para paliar esta situación y poder atender la creciente demanda de navegadores integrados baratos, pero eficaces, los fabricantes de coches han recurrido a una solución económica, pero efectiva: integrar en la consola de los vehículos dispositivos GPS portátiles.

La principal ventaja es el coste ajustado, unos 800 a 1.000 euros. Además, el aparato se puede retirar y utilizar para utilizarlo como asistente de navegación peatonal, ya que en breve integrarán servicios como el Discover City, creado por NAVTEQ, que indica incluso los trayectos y horarios de los servicios públicos. Las primeras marcas en adoptar este sistema de navegación asequible han sido Toyota, con su serie limitada Yaris Rock in Rio, y el Seat Ibiza.

No obstante, hay fabricantes que preparan ofertas aún más interesantes: navegadores portátiles integrados y extraíbles a partir de 500 euros. Una iniciativa forzada, en parte, por la proliferación de vehículos de bajo coste.

Aunque aún no hay fechas, podrían estar disponibles a comienzos de 2009.



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